1 · Eliges tu armazón
Nos dices cuál quieres. Lo sacamos del aparador y lo guardamos con tu nombre, así que deja de estar disponible para alguien más.
Apartar es que te guardemos tu armazón mientras lo terminas de pagar. Dejas un anticipo, la pieza sale del aparador con tu nombre y le vas abonando. No es un crédito y no hay papeles: es el trato de toda la vida, nada más que escrito.
Nos dices cuál quieres. Lo sacamos del aparador y lo guardamos con tu nombre, así que deja de estar disponible para alguien más.
Es una parte del total, y la acordamos contigo cuando abrimos el apartado. Ese primer pago es el que aparta la pieza.
Puedes abonar en las veces que necesites, sin avisar antes. Cada abono queda registrado y lo puedes ver desde tu teléfono.
Cuando terminas de pagarlo es tuyo. Si es para graduar, ahí mismo te lo ajustamos sin costo.
Cada apartado tiene su fecha límite y te la decimos el día que lo abrimos. No te la tienes que aprender: queda escrita en la pantalla de tu pedido, junto con lo que llevas abonado y lo que te falta. Ese enlace se abre desde cualquier teléfono, así que lo puedes consultar cuando quieras y mandárselo a quien te ayude a pagarlo.
Tenemos muy pocas piezas de cada modelo —a veces una sola—, y por eso el apartado no es eterno: mientras tu armazón está guardado, nadie más lo puede comprar.
Al llegar la fecha límite, las piezas vuelven a la tienda y dejan de estar guardadas a tu nombre. Lo que abonaste sigue siendo tuyo: no se pierde ni se queda en la óptica en automático. Pásate con tu folio a la mano y lo resolvemos contigo.
Y si en el camino te arrepientes, también se puede cancelar. Nos dices y lo vemos, sin que tengas que inventar una razón.
El apartado se abre en la óptica o por WhatsApp, con una persona: todavía no se puede apartar desde esta página. Nos dices qué armazón quieres, lo guardamos con tu nombre y te mandamos el enlace de tu pedido para que veas tus abonos.